Tal es la conclusión que se puede desprender de la entrevista que dio Sebastián Winkler, Director Global de la iniciativa de Cuenta Atrás (Countdown) de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), a la Agencia de Noticias de la Universidad Nacional la semana pasada.
Para Winkler, “las metas de biodiversidad no tienen compromisos económicos que estimulen un gran impacto social; les faltan los dientes y lo grave es que suenan como si fueran un compromiso voluntario que además es muy suave. Sólo son declaraciones de buena intención de los gobiernos que no conducen a nada”.
Con el ánimo de solventar esta situación, Winkler propone darle más importancia al Ministerio del Medio Ambiente y desmitificar aquella creencia bajo la cual la biodiversidad sólo es un asunto de dicho ministerio, cuando en realidad también tendría que hacer parte de la agenda del Ministerio de Hacienda y de Agricultura, “con los que se deben crear estrategias conjuntas para generar políticas efectivas”.
Según explicó Winkler hay una relación directa entre la biodiversidad, la economía y la gobernabilidad, tal y como lo demuestran el caso de las economías emergentes de India, Brasil y China, países que adicionalmente son considerados territorios “megadiversos”.
De hecho Colombia, de acuerdo a Winkler, “debería asumir el liderazgo a nivel internacional” en lo que respecta a la propiedad ética de la biodiversidad, “debido a su posición geográfica, su potencial y riqueza”.
Vía Agencia de Noticias UN (información y foto).






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