Escrito por rcninternet el Lunes 10 de mayo de 2010
Redoblan esfuerzos para impedir llegada petróleo a tierra en Golfo de México

Los estados del Golfo de México redoblaron los esfuerzos para contener el avance de petróleo a tierra firme tras el intento fallido de British Petroleum (BP) de detener el derrame con una enorme caja de acero y cemento.

El vertido, que puede convertirse en el peor de la historia de EE.UU., amenaza con provocar un desastre económico y ecológico en las playas, refugios salvajes y centros de pesca del Golfo de México.

Esa posibilidad ha cobrado más fuerza después de que BP, concesionaria de la plataforma que se hundió el 22 de abril, reconociera que la caja para recolectar el petróleo no había funcionado debido a la cristalización de agua y gas en la tubería que debería de transportar el crudo hacia un barco en la superficie.

Sin embargo, la empresa anunció que contempla instalar una caja más pequeña que cree sería menos vulnerable porque acumularía menos agua, que está a temperaturas muy bajas en las profundidades marinas, y se reduciría el riesgo de formación de cristales.

La mancha, mientras tanto, avanza imparable hacia la costa tras tocar tierra el jueves en las islas Chandeleur, ubicadas en el estado de Luisiana (EE.UU.) y consideradas un tesoro ecológico.

El periódico Biloxi Sun Herald informó la presencia de bolas de alquitrán en la isla Dauphin de Alabama que la Guardia Costera cree proceden del derrame que comenzó tras la explosión el 20 de abril de la plataforma operada por BP.

Las barreras flotantes han resultado útiles para controlar los vertidos cuando el mar está en calma pero son menos eficientes cuando hay temporales, ya que el petróleo puede colarse por encima y debajo de las barreras impulsado por las olas y el viento.

Adicionalmente, hay una flotilla de diez barcos de la Guardia Costera que trabajan en el delta del río Misisipi para eliminar los restos de petróleo, recurriendo a métodos como el rociado de líquidos disolventes.

Esos químicos fraccionan el petróleo en pequeñas partículas que son ingeridas posteriormente por bacterias.

El empleo de cientos de miles de litros de esos productos ha generado controversia ya que aunque los químicos no son tan tóxicos como los que se utilizaron durante los grandes derrames de la década de los setenta todavía tienen un efecto nocivo sobre áreas sensibles como los bancos de corales.

BP por su parte sigue trabajando también en la búsqueda de soluciones para controlar un derrame que escupe diariamente al mar unos 800.000 litros de petróleo (más de 5.000 barriles), según las estimaciones oficiales.

La compañía baraja la posibilidad de añadir metanol en la caja para impedir que agua o gas congelados taponen la tubería de la caja recolectora. Además, sigue analizando fórmulas para activar la válvula que permitiría el sellado del pozo petrolífero y que falló cuando se produjo la explosión.

El máximo responsable de BP, Tony Hayward, asegura en una entrevista publicada hoy por el diario británico Sunday Telegraph que la empresa podría estar gastando unos 10 millones de dólares diarios en las tareas de limpieza en marcha, por encima de los seis millones previstos inicialmente.


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