Con vehículos robóticos submarinos, los técnicos de British Petroleum (BP) intentan contener el vertido de crudo de una plataforma ubicada en el Golfo de México que explotó la semana pasada.
El derrame, que cubre ya unos 1.550 kilómetros cuadrados y se encuentra a unos 110 kilómetros de las costas de Misisipi y Alabama, se produce a menos de un mes de que el presidente Barack Obama, en un cambio de curso desde sus promesas preelectorales, autorizó la exploración por petróleo y gas frente a las costas de Estados Unidos.
La contraalmirante del Servicio de Guardacostas, Mary Landry, encargada de la operación de socorro y limpieza, dijo: “Hasta ahora no ha habido impacto (del derrame) en las costas. Nuestra prioridad es el control del pozo mientras el petróleo esté tan lejos de las costas como sea posible”.
BP, la mayor extractora de petróleo en el Golfo de México y operadora del yacimiento Macondo, había arrendado la plataforma “Deepwater Horizon” de la firma Transocean, que es la que explotó el pasado miércoles, para las perforaciones de exploración.
El incendio en la plataforma comenzó el 20 de abril después de una explosión que, según Transocean, que tiene su sede en Ginebra (Suiza), puede haber sido causada por una voladura, esto es un aumento inesperado de la presión que eyectó petróleo en el tope del pozo. La plataforma se hundió dos días después.
En buena medida la tarea de tapar el pozo es difícil porque los equipos principales se encuentran a unos 1.500 metros de profundidad en el suelo marino, algo impensable en la industria petrolera hace pocas décadas pero que es posible por el avance tecnológico y la necesidad global de encontrar nuevos yacimientos.
Los esfuerzos iniciales de BP con sus vehículos submarinos operados por control remoto apuntaron a activar un aparato de 450 toneladas en el fondo del mar que puede obturar el pozo. La activación de la válvula puede llevar de 24 a 36 horas de trabajo.
Si esto no diera resultado la opción es el bombeo de un fluido pesado en un pozo de alivio para impedir que siga fluyendo crudo desde el fondo del Golfo de México.
BP ha movilizado, además, 32 naves con las líneas de flotadores y otros equipos adecuados para contener y recoger el crudo, impidiendo que llegue a las costas. La firma señaló que tiene listos para su uso unos 380.000 litros de disolvente de petróleo, esto es casi un tercio del inventario mundial de esos compuestos químicos.
Los defensores del ambiente, que gimieron cuando el 31 de marzo Obama puso fin a una moratoria de dos décadas en la exploración por hidrocarburos en zonas marinas próximas a las costas de EE.UU., están preocupados porque el crudo en el agua dañe a las aves y los mamíferos marinos.
Keith Clarke, de la Universidad de California y quien estudió un derrame en 1969 frente a las costas de ese Estado, dijo al diario The Wall Street Journal que “también la pesca podría resultar afectada”.
No obstante, hasta el momento, no se tienen noticias de que el vertido haya afectado a la industria camaronera en las cosas de Luisiana y Misisipi.
Con información de EFE.
Fotografía tomada de Diario.com.mx






Declarando zona de desastre y limpiando el crudo derramado no se arregla nada, el daño ya está hecho. Es triste que potencias como EStados Unidos se siga negando a firmar los protocolos de conservación del medio ambiente y continúe explotando los recursos no renovables. Si sus “genios” llevan años advirtiéndonos de los riesgos de no buscar otras formas de producción de energía no entiendo el porque de tanta negligencia. Ahh si, ya tengo la repuesta, el petroleo produce más dinero que el medio ambiente.
…el dinero, dulce traicionero…
Hemos dejado demasiado atrás el respeto a nuestro entorno, lejos de la madre Tierra nos convertimos en un mero virus, la naturaleza nos volverá a nuestro lugar con una ligera limpieza, vamos por el buen camino, no destruimos a la tierra, nos destruimos a nosotros mismos.