El presidente autonómico de Groenlandia, Kuupik Kleist, aseguró que las perforaciones petrolíferas que se desarrollan en la costa oeste del país se realizan con los protocolos de seguridad más exigentes que existen.
“No decimos que no haya riesgos, pero estamos usando todas las experiencias existentes, usamos estándares noruegos, los más rigurosos del mundo”, afirmó Kleist en un encuentro con prensa extranjera en Copenhague.
La petrolera escocesa Cairn Energy empezó hace unos días las perforaciones cerca de la Bahía Disco, en el Círculo Polar Ártico, y ya informó del hallazgo de gas, lo que podría ser un anuncio de la presencia de petróleo, aunque esos “indicios positivos” están lejos de ser “pruebas” concluyentes, dijo el presidente groenlandés.
La población groenlandesa, mayoritariamente de origen inuit, apoya estas iniciativas, recordó Kleist, y se opone a las protestas que el grupo ecologista Greenpeace realiza en la zona.
Kleist señaló que “por el momento” no se la había dado ninguna licencia a la petrolera británica BP, criticada por el vertido causado recientemente en el Golfo de México, aunque no quiso revelar si ésta se encuentra entre las compañías solicitantes para participar en futuras prospecciones.
Los expertos calculan que en las aguas situadas entre el oeste de Groenlandia y Canadá podría haber unas reservas de 18.000 millones de barriles de crudo, que en la zona este de esta isla bajo soberanía danesa podrían ascender a 31.000 millones.
Esta es la séptima ronda de perforaciones en busca de petróleo que se realizan en las heladas aguas de Groenlandia desde 1976, aunque hasta ahora ninguna ha tenido éxito por las limitaciones tecnológicas o la falta de rentabilidad económica.
Groenlandia cuenta desde junio de 2009 con un nuevo estatuto de autonomía que reconoce su derecho de autodeterminación y le otorga el control de los hipotéticos ingresos de su subsuelo, fundamentales para el futuro de este país eminentemente pesquero que obtiene un tercio de sus ingresos anuales de la subvención de Dinamarca.
Kleist, que dirige la formación socialista y secesionista Inuit Ataqatigiit (IA), recalcó no obstante que la independencia no está “a la vuelta de la esquina” ni en su agenda para esta legislatura, que está previsto finalice en 2013, y en todo caso no está vinculada sólo al resultado de las perforaciones petrolíferas.
El presidente groenlandés, país de 2 millones de kilómetros cuadrados -el 81 por ciento cubierto de hielo- y sólo 57.000 habitantes, insistió en la necesidad de afrontar otros retos, como la formación de personal groenlandés cualificado en todas las áreas.
Kleist reclamó además una política de cooperación internacional sobre la seguridad en el Ártico, en respuesta al aumento del tráfico marítimo en la zona.






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